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Raúl Castro, trompetista de la orquesta del merenguero Rubby Pérez

18 de abril de 2025

Una velada marcada por la música se transformó, en cuestión de segundos, en una escena de horror. El derrumbe del techo en un centro de espectáculos dejó una estela de pérdidas irreparables, entre ellas la de figuras emblemáticas del merengue.

Uno de los sobrevivientes, integrante de la banda que animaba la noche, relató los angustiosos momentos que vivió al quedar atrapado entre los escombros mientras la multitud intentaba huir del desastre.

Aquel músico recuerda cómo el ambiente festivo fue interrumpido abruptamente cuando, tras interpretar varias canciones, comenzó a ceder la estructura del lugar.

En medio del estruendo, se vio forzado a reptar entre hierros retorcidos y fragmentos de concreto, buscando una salida mientras oraba por su vida. Su testimonio refleja la crudeza del instante: cuerpos atrapados, gritos desgarradores, y un olor a sangre que impregnó el aire.

Además del trauma físico, los recuerdos pesan. La pérdida de compañeros cercanos, incluyendo a quien consideraba un hermano de escenario, dejó heridas profundas.

También trajo a su memoria gestos de bondad del líder de la agrupación, como aquel momento en que le tendió la mano en un episodio personal doloroso, mostrando su lado más humano fuera de los reflectores.

Ahora, marcado por la experiencia, ha volcado su energía en transmitir esperanza. Las secuelas persisten, tanto en el cuerpo como en el alma, pero su fe se ha fortalecido.

Inspirado por el legado de su amigo y por su propia sobrevivencia, ha encontrado en la palabra de Dios un nuevo camino, abierto incluso a continuar el proyecto musical si la familia del artista así lo decidiera.