
Una decisión aparentemente sencilla marcó un antes y un después en la vida de Minelys Suárez. Aquella noche, optó por quedarse en casa mientras su esposo, Yaris Holguín, se dirigía solo al Jet Set, un lugar que minutos después sería escenario de una tragedia devastadora.
Entre lágrimas, Minelys compartió el profundo dolor que le dejó la pérdida de su compañero de más de 30 años. Recordó que Yaris se mostró molesto porque ella no quiso acompañarlo, sin imaginar que esa elección le salvaría la vida mientras él quedaba atrapado en el colapso que cobró la vida de 233 personas.
El derrumbe del Jet Set estremeció a toda la República Dominicana, pero para Minelys el impacto fue especialmente personal. “Me salvé, pero me quedé vacía. Él era todo para mí”, confesó, dejando ver el hueco que dejó en su corazón la ausencia de quien fue no solo su esposo, sino también un buen amigo, padre y hermano.
Más allá de las pérdidas materiales, la tragedia reveló la vulnerabilidad de decisiones cotidianas que pueden alterar destinos en segundos. Minelys no solo enfrenta el duelo, sino también el peso emocional de la última conversación con Yaris, una despedida marcada por el desacuerdo.
Su historia se ha convertido en un símbolo del duelo colectivo que aún persiste tras el colapso del centro nocturno, reflejando la profunda huella humana que dejó aquel fatídico evento.

