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Jet Set: Relato de pareja en una noche de fiesta que terminó en tragedia

12 de abril de 2025
Marisol y Víctor De La Cruz

La tragedia en Jet Set dejó 226 muertos. Víctor y Marisol sobrevivieron al derrumbe durante una noche de merengue en Santo Domingo.

Aquella noche del 7 y 8 de abril, Marisol y Víctor De La Cruz se preparaban para pasar un momento especial. Se vistieron con elegancia para ir a bailar a Jet Set, una discoteca muy conocida en Santo Domingo.

Víctor llevaba un traje con sombrero, y Marisol usaba un vestido negro con bordados blancos. Estaban emocionados porque actuaría Rubby Pérez, el famoso cantante de merengue que ellos admiraban mucho.

Él también formaba parte del grupo Haineros Dorados, un club de amigos mayores que disfrutan la vida bailando y compartiendo.

Esa noche sería muy especial para ellos, ya que recordaba los días cuando comenzaron a salir hace 37 años. Pero lo que debía ser una velada alegre se convirtió en una tragedia a las 12:44 a.m., cuando el techo del lugar se vino abajo.

«No hubo tiempo de hacer nada. De un segundo para otro se oyó un estruendo y los trozos de cemento cayeron sobre nosotros», contó Marisol a BBC Mundo.

Ella quedó atrapada desde las rodillas hacia abajo, rodeada de escombros. A su lado, su esposo Víctor estaba atrapado también, con una pared sobre su espalda. Todo estaba oscuro y no se veía nada.

«Yo pregunté, ‘Víctor, Víctor, ¿dónde tú estás?’. Y él me contestó: ‘Estoy aquí’», recordó Marisol. Pero después de un rato, Víctor dejó de responder y ella pensó que había muerto.

«¡Se murió mi marido!, ¡se murió mi marido!», gritaba desesperada. Pero una joven atrapada cerca le dijo: «Se está moviendo». Esa frase le dio algo de esperanza.

Víctor, por su parte, solo podía mover los dedos de una mano. «Sentí un golpe en la cabeza y solo me acuerdo que caí boca abajo con la nariz pegada al piso. Quedé completamente enterrado y apenas podía respirar», relató.

En un momento pensó que iba a morir. «Hubo un momento en el que yo hablé con Dios. Le dije: ‘Señor, hágase tu voluntad’. Recé el último Padre Nuestro y me preparé para recibir mi llamado hacia la otra vida. Le dije a mi esposa: ‘Mari, adiós’».

Pero justo después, dos policías llegaron a rescatarlo. Al principio no podían mover el bloque de cemento, pero con esfuerzo lograron liberarlo. «Me sacaron. Yo lo que necesitaba era coger una bocanada de aire. Luego, en una fracción de segundo, miré hacia donde estaba nuestra mesa y vi algo desgarrador, indescriptible».

Ambos fueron llevados al hospital Darío Contreras. Sobrevivieron, pero muchos de sus amigos no lo lograron. Víctor, con tristeza en los ojos, dijo: «Es un milagro que esté vivo… es que la vida es muy frágil, muy frágil».

También dijo que aunque sienten dolor por lo ocurrido, quieren honrar a sus amigos de la mejor manera: «Vamos a recordarlos, pero no vamos a amargarnos. No sería bueno estar triste, dejar de bailar, dejar de gozar. Vamos a seguir adelante, vamos a seguir gozando, alegres, porque ellos hubieran querido eso».

Esa noche murieron 226 personas, incluyendo figuras conocidas del deporte, el arte y la política. Muchos eran dominicanos y también había extranjeros que acudieron al tradicional Lunes de Merengue para disfrutar la música.

Jet Set, un lugar de alegría y baile, terminó siendo una escena de tristeza, marcada por una tragedia que el país aún trata de entender.