
Santo Domingo, República Dominicana.- “Por voluntad de la familia, no se realizarán actos funerarios para Alexandra María”, fue el mensaje que, con serena firmeza y profundo respeto por la intimidad, los Grullón comunicaron a la nación, en medio de la devastación colectiva provocada por el colapso del Jet Set.
La joven gerente de proyectos del Banco Digital Qik, Alexandra María Grullón Segura, y su esposo Eduardo Guarionex Estrella, perdieron la vida en la madrugada del lunes 8 de abril, mientras compartían en uno de los espacios sociales más emblemáticos de Santo Domingo. Ambos eran miembros de dos de las familias más influyentes del ámbito empresarial, político y social dominicano.
“La niña de mis ojos, Alexandra María”, escribió tiempo atrás Melba Segura de Grullón, su madre, al referirse con ternura a su única hija, fruto de su unión con Alejandro Grullón Echeverría, fundador del Banco Popular Dominicano.
La joven, de 28 años, era considerada una promesa dentro del liderazgo corporativo del país, destacándose por su carácter reservado, enfoque visionario y su firme compromiso con los valores familiares y comunitarios.
Eduardo Guarionex Estrella, esposo de Alexandra, era ingeniero civil y el único hijo varón del actual ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Eduardo Estrella.
El joven también incursionaba en el ámbito político, siguiendo el legado de servicio de su padre. En 2024, la pareja había contraído matrimonio en una ceremonia privada, lejos del ruido mediático, reafirmando la discreción que marcó su corta pero intensa vida en común.
El Banco Popular Dominicano confirmó el hecho a través de un comunicado oficial, expresando su más profundo pesar ante la pérdida irreparable de dos seres humanos tan apreciados.
La decisión de no realizar servicios funerarios para Alexandra, según detallaron sus familiares, responde a un deseo expreso de mantener el luto en la más estricta intimidad.
A partir de esta decisión, las muestras de condolencias deberán canalizarse de manera privada, informaron fuentes allegadas a la familia.
En lugar de actos públicos, los allegados han pedido elevar oraciones en silencio y recordar la vida de Alexandra con respeto, amor y discreción.
Esta postura, aunque poco convencional en la esfera pública dominicana, marca un precedente sobre el manejo del duelo entre figuras notables, privilegiando el recogimiento personal sobre la exposición masiva.
Desde hoy, familiares, amigos y colaboradores guardarán luto en la intimidad, tal como vivieron muchos de sus momentos más significativos.

