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El Buque Escuela Cuauhtémoc de la Armada de México

19 de mayo de 2025
Buque Escuela Cuauhtémoc

Una jornada que debía representar orgullo y ceremonia para la tripulación del Cuauhtémoc terminó convertida en un suceso trágico sobre las aguas del East River. Durante su salida desde el muelle 17 del South Street Seaport, la majestuosa embarcación de tres mástiles colisionó violentamente contra la base del puente de Brooklyn, ícono arquitectónico de la ciudad de Nueva York.

El impacto cobró la vida de dos jóvenes marinos y dejó un saldo de veinte personas heridas, de las cuales cuatro permanecen en estado crítico. La nave, símbolo internacional de formación naval y diplomacia mexicana, sufrió averías severas que impidieron continuar su travesía. Las víctimas fatales fueron identificadas como América Yamileth Sánchez, oriunda de Veracruz, y Adal Jair Marcos, de San Mateo del Mar, Oaxaca, ambos de tan solo 20 años.

Aunque las autoridades de ambos países continúan con las investigaciones oficiales, un análisis independiente ofreció ya una reconstrucción técnica del accidente. El capitán estadounidense John A. Konrad V, experto en navegación y fundador del medio especializado gCaptain, compartió públicamente sus observaciones.

Basado en imágenes y datos de marea, sostiene que el siniestro no fue una consecuencia aleatoria, sino el desenlace de múltiples fallos operativos que se alinearon como piezas en una trampa. En su opinión, la salida del Cuauhtémoc representa un ejemplo claro del modelo del “queso suizo”, donde pequeños errores coinciden hasta dejar el sistema indefenso.

Según Konrad, uno de los primeros factores críticos fue la posición del buque atracado de proa al muelle por motivos ceremoniales, lo que obligó a ejecutar una maniobra en reversa. Dicha salida ocurrió aproximadamente una hora y media después de la marea baja, en un momento en que la corriente del East River ascendía con fuerza.

A esto se sumó un viento suroeste que empujaba al navío de forma transversal, complicando el control de una estructura de 90 metros de largo con mástiles cercanos a los 50 metros de altura. Las condiciones climáticas, la dirección de la corriente y la forma de salida generaron un entorno sumamente riesgoso desde el primer minuto.

Otro elemento clave fue el comportamiento del motor, que aparentemente quedó trabado en reversa. Las imágenes muestran una estela continua bajo la popa justo antes del impacto, lo que indica que la propulsión no se detuvo a tiempo.

Además, el remolcador Charles D. McAllister no estaba asegurado por cabo al casco del Cuauhtémoc, lo que limitó su capacidad de maniobra drásticamente. Para el capitán Konrad, el resultado pudo haberse evitado con decisiones más acertadas: un segundo remolcador, un amarre adecuado o una mejor coordinación operativa.

También puso en duda el tipo de piloto que se encontraba a bordo, ya que el navío mostraba la bandera “Hotel”, sin aclararse si era un state pilot o un docking pilot. Tal ambigüedad, sumada a posibles exenciones por tratarse de un buque militar, dejó a la embarcación sin respaldo suficiente en un momento crítico.