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Anita María Cetina

3 de noviembre de 2026

Florida, Estados Unidos, 3 de noviembre de 2026. Una familia de Austin, Texas, que viajaba hacia las Bahamas se encuentra entre las nueve víctimas mortales del accidente de un avión privado Learjet 60 registrado el domingo 1 de noviembre en el condado de Palm Beach, Florida.

El empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp y sus hijos Emma Robinson y Charlie Robinson fueron identificados entre los ocupantes de la aeronave.

Robinson era conocido en el sector empresarial estadounidense por su participación en compañías tecnológicas como Retention.com, RB2B y Moltsets, dedicadas al desarrollo de soluciones para negocios y marketing digital.

Su esposa, Helen Sharp, también tenía trayectoria empresarial y había desarrollado proyectos relacionados con las relaciones públicas y la cerámica.

La pareja viajaba junto a Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, además de tres personas cercanas a la familia.

Entre ellas figuraba Anita María Cetina, quien trabajaba como niñera y mantenía una relación muy cercana con los pequeños. También estaban Rachael Reed y Charmi Fehr, identificadas como amigas de la familia.

La tripulación estaba integrada por Jeff Gregory y Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven copiloto de 20 años.

El Learjet 60 había salido del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom con destino a North Eleuthera, Bahamas, cuando se presentó una emergencia durante el recorrido sobre el sur de Florida.

Las comunicaciones de los pilotos revelaron dificultades relacionadas con las condiciones meteorológicas, incluida la acumulación de hielo y las turbulencias.

Poco después, la aeronave comenzó a descender de manera acelerada hasta estrellarse cerca de una zona residencial.

El accidente dejó nueve fallecidos y provocó una amplia movilización de bomberos, policías y equipos de emergencia.

Las autoridades evacuaron preventivamente a cientos de residentes de una comunidad cercana mientras se realizaban las labores de seguridad e investigación.

El caso ha provocado numerosas muestras de solidaridad, especialmente entre familiares, amistades y compañeros de las víctimas.

En un comunicado, los allegados de Adam Robinson y Helen Sharp destacaron el amor que ambos sentían por sus hijos y recordaron a las demás personas que viajaban con ellos.

Por su parte, investigadores federales continúan examinando las condiciones del vuelo, los registros de mantenimiento, las comunicaciones con los controladores y los restos de la aeronave.

Una de las hipótesis que se analiza es que el avión pudo haber comenzado a desintegrarse antes de llegar al suelo. Sin embargo, esa posibilidad todavía no constituye una conclusión definitiva sobre el origen del accidente.

Las familias de las nueve víctimas atraviesan momentos de profundo dolor mientras esperan que la investigación permita esclarecer las circunstancias de lo sucedido.