
La Guaira, Venezuela.— Una búsqueda que mantuvo movilizados durante semanas a familiares, vecinos y voluntarios terminó con un desenlace devastador para la familia García Álvarez, desaparecida después de los terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela. Los cuatro integrantes de la familia fueron reportados posteriormente como f4ll3c1d0s.
Las víctimas fueron identificadas como Javiercy Coromoto Álvarez Colmenares, de 36 años; su esposo, José Rafael García, de 51; y sus hijos José Ángel García Álvarez, de 14 años, y Santiago Andrés García Álvarez, de 13. Los primeros reportes publicados después del terremoto ya documentaban los nombres y edades de los cuatro desaparecidos.
La familia era originaria de Chabasquén, municipio Unda, estado Portuguesa, aunque llevaba años residiendo en La Guaira. Cuando ocurrió el terremoto se encontraba en Caraballeda, una de las zonas fuertemente afectadas por los colapsos estructurales.
Un dato importante que permiten precisar los registros disponibles es su ubicación: la familia estaba vinculada al apartamento 207 del segundo piso, en el complejo OPP de la Gran Misión Vivienda Venezuela, próximo a Playa Los Cocos. Un reporte periodístico identificó específicamente la estructura como OPP 25, mientras que el registro de emergencias posteriormente ubicó a miembros de la familia en OPPPE 26, Torre I. Debido a esta discrepancia entre fuentes, la numeración exacta del edificio debe manejarse con cautela.
Durante los primeros días posteriores al terremoto, familiares denunciaron que la búsqueda avanzaba con enormes dificultades debido a la falta de maquinaria y herramientas adecuadas. Parientes y voluntarios participaron directamente en las excavaciones entre los escombros intentando llegar hasta el lugar donde creían que se encontraba la familia.
La angustia se extendió durante semanas. La familia había sido incluida desde el 25 de junio entre los desaparecidos que familiares y habitantes de Portuguesa intentaban localizar después de los terremotos que golpearon Caracas y La Guaira.
Entre quienes siguieron de cerca las labores estuvo Rosibeth de García, identificada como cuñada de uno de los desaparecidos. Ella había explicado públicamente las dificultades enfrentadas durante los primeros días y la necesidad de contar con equipos capaces de perforar y remover estructuras pesadas.
Los registros de la plataforma de emergencias creada tras el desastre terminaron incorporando como f4ll3c1d0s a Javiercy Coromoto Álvarez Colmenares, José Rafael García y Santiago Andrés García Álvarez, asociándolos además con la dirección del apartamento 207 en Caraballeda.
La información difundida posteriormente por allegados señala que la recuperación de los integrantes de la familia se completó después de 37 días de búsqueda, cerrando así una espera que comenzó inmediatamente después de los terremotos.
Durante ese período, la esperanza de encontrar alguna señal mantuvo a familiares y voluntarios trabajando entre concreto, estructuras colapsadas y espacios de difícil acceso. En las primeras semanas, medios regionales documentaron que todavía se mantenía una búsqueda “sin tregua” para localizar a José Rafael, Javiercy, José Ángel y Santiago.
La historia de la familia García Álvarez se convirtió así en uno de los casos que reflejan el prolongado impacto humano dejado por los terremotos en Caraballeda y otras comunidades de La Guaira.
Después de más de un mes de incertidumbre, sus familiares finalmente obtuvieron una respuesta, aunque fue precisamente la que durante 37 días esperaron no recibir.
Javiercy Coromoto Álvarez Colmenares, José Rafael García, José Ángel García Álvarez y Santiago Andrés García Álvarez son hoy recordados juntos por sus familiares, amigos y por la comunidad que acompañó incansablemente su búsqueda.

